Crítica,Más de 60 €,Propongo 22 mayo, 2011 20:35

Restaurante Etxanobe. Doce sobre diez

Plato estrella del restaurante de bilbao

Desde que pisé este sitio nada ha vuelto a ser igual. Lo tenía en mi lista de pendientes, pero al final, por una cosa o por la otra lo iba dejando. Hace algunos meses mi amigo Julio se empeñó en que ya era hora de ir, él ya conocía el Restaurante Etxanobe y pensaba que era algo que no podía dilatar más. Allí que nos fuimos.

El buen hacer de Etxanobe, bajo la batuta del chef Fernando Canales, ha sido galardonado con una Estrella Michelin, dos soles de la Guía Campsa y el premio al Mejor Restaurante de España (2006), entre otras distinciones. Su casa, en el Palacio Euskalduna de Bilbao, cumple de sobra las expectativas que crean tales reconocimientos.

interior del restaurante de estrella michelin

La decoración, como podéis intuir en mi desenfocada foto, es agradable, pero lo mejor son las grandes cristaleras que te muestran un Bilbao en todo su esplendor. Además de su terraza, claro, perfecta para las noches de verano.

Tanto su carta como su servicio es exquisito y cuidado al detalle. Nada más sentarte sorprende que te ofrecen la carta en papel y una versión en Ipad, donde puedes curiosear a placer las fotos de sus platos. Comida que salta de la tablet y entra por los ojos, se hace imposible decidir.

Menú digital del restaurante bilbaíno

Es un restaurante muy tecnológico, y 2.0. Además de la idea de los ipad,  Fernando Canales tiene un blog (Culinariosidad) alojado en el servidor del diario El Correo que actualiza a menudo y la cuenta de twitter de Etxanobe  es de lo más activa. Luego os repito los datos.

Bien, vamos a lo que vamos que seguro que estáis deseando ver las fotos. Comenzamos por los entrantes que nos propusieron aquella noche. Eso que parece una yema de huevo es una esferificación de tomate, que sorprende por su sabor intenso. Gustó muchísimo, pero a mí me robó el corazón. Con lo complicado que es encontrar tomates que sepan a tomates hoy en día (nada como los de la huerta de mi chico, eso sí que es sabor), poder paladear esa pequeñita esfera que te transporta al huerto más cercano hace saltar suspiros. La acompañaron con una gominola de setas.

Entrante del restaurante bilbaíno

Julio se animó con una Ensalada de perdiz escabecha con ravioli cremoso y yo me decidí (es un decir, porque ya iba decidida de casa) por la Lasaña fría de anchoas en salsa de tomate natural.

plato del restaurante de Bilbao

Es curioso lo que el boca a boca ha hecho con esta estupenda lasaña. Todo el mundo te recomienda probarla. En Internet, no hay foro, web ni blog que no hable de ella. Y es normal, resulta una maravilla. La salsa de tomate, al igual que la esferificación, SABE a tomate. Dan ganas de beberla, de untar, de meter los dedos y de pedirle un cubo entero para llevar a casa. Además, es bonito. Mirad los colores del plato, parece que se salen a pasear.

Plato estrella del restaurante de bilbao

Después, probamos los Lomos de pichón asado con jugo al momento y el Corzo con confitura de pera.

El pichón:

plato del restaurante de Fernando Canales

Y el corzo. Ambos platos estaban muy logrados, pero si tengo que elegir, me quedo sin duda con el corzo. Nunca había comido corzo y me sorprendió la carne, con sabor, pero jugosa y tierna como mantequilla. La pera estaba para llorar, dulce, dulce y los pimientos que veis son una propuesta que nos hizo el chef para acompañar, pimiento choricero asado de primera flor. Espectaculares.

Plato del restaurante de Fernando Canales

plato del restaurante de canales en bilbao

Aquí os muestro la cazuelita en la que sirvieron los pimientos.

plato del restaurante de canales en bilbao

Además de los pimientos, desde la cocina también nos recomendaron una ensalada de alcachofas y la Nube de patata transparente. Las alcachofas perfectas, pero la nube merece explicación a parte.

plato del restaurante de fernando canales en bilbao

ingenioso plato del restaurante de fernando canales en bilbao

Bien, este cristalito que veis y que parece caramelo es en realidad una patata. Y sabe a patata. Algo así como una Lays en pijo. Lo muerdes y cruje, pero no se incrusta en el paladar como el caramelo. Sabe a aceite de oliva y a sal. Todo un acierto de invento ingenioso que encantará a los amantes de este tubérculo. Nos contaron el proceso de elaboración, que ahora mismo no recuerdo (el vino empezaba ya a hacer de las suyas, y ahí estaba yo con mi sonrisa bobalicona en la cara poniéndome ciega a patata transparente). Sólo recuero que era algo muy elaborado que tardaba días en culminar.

La mano de Julio. Transparente, transparente.

plato del restaurante de fernando canales

De los postres probamos una amplia selección, todos ellos regados con unas copitas de un dulce y contundente Pedro Ximénez del 82 (“Este vino es más viejo que yo”, pensé.). Menos mal que no llevaba  ropa demasiado ceñida.

Comenzamos por la famosa Cuajada de oveja con yema de mango. Seguro que habéis visto la foto por doquier. Al pinchar la yema, ésta (igual que un huevo) se explota y cae sobre la cuajada. No soy yo una gran amante de este postre lácteo, pero he de decir que el conjunto fue sorprendente y el mango, de rechupete.

falso huevo frito de fernando canales

También pedimos un heladito de yogur para bajar la comida.

Además, desde cocina nos ofrecieron una tabla de postres en miniatura para que no nos fuésemos de allí sin probar un poco de todo. Lástima que el móvil ha estropeado la foto, pero os digo que comimos un pedacito del Mousse Josefina, una gominola de mango, una trufa de cacao (ummm), una piedra de limón y el que más me gustó, el Cremoso de chocolate y aroma de naranja, cuya foto sí que podéis ver porque la he tomado prestada de la web.

En definitiva, un gran acierto. Lo recomiendo a todo el mundo, ya que cenar en Etxanobe no es sólo cenar. Es una experiencia culinaria de primera, que te estimula todos los sentidos. El trato es inmejorable y cercano. Te explican cada plato para que en todo momento sepas qué estás comiendo y cómo lo han cocinado. Además, y lo mejor de todo, sabes cómo comer lo que te sirven. Nada de esos platos indescifrables en los que no sabes por dónde hincar el cubierto.  Aunque económicamente  no es una opción para ir a diario, merece la pena pasar por allí en algún momento. Para celebraciones o para darse un capricho. Y si te lo puedes permitir, una vez al mes, porque ya sabéis que no se me ocurre nada mejor en lo que gastar el dinero que en comida.

En la EDV (escala de valoración Diana) le planto un 12 sobre diez, se sale de la tabla.

Os dejo la ficha:

Restaurante Etxanobe
Palacio Euskalduna
Avda. Abandoibarra, 4
48002, Bilbao
Teléfono: 94 442 10 71
Web: etxanobe.com
EDV: 12
Precio: más de 60 euros.
Blog de Fernando Canales: Culinariosidad
Twitter del  restaurante: @etxanobe

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6 comentarios

  • Parece un sitio impresionante. Eso sí, es para darse un capricho cada muuucho tiempo, porque el bosillo se resiente. Pero como creo que hay que probar todo en este mundo, y más nuestra maravillosa gastronomía, en mi próxima celebración lo tendré en cuenta.
    Los postres me han llamado mucho la atención, y como gran amante que soy de la carne. Ese corzo tenía una pinta impresionante

  • Onikirimaru

    Cuando tenga algo de dinero o cuando inviten otros ire fijo!! ;-) Me ha convencido

  • Es ver las fotos y leer el comentario y babear como un perro. Es un capricho sí, pero merece la pena, aunque para ello haya que quitarse hasta de respirar. Como los musulmanes con La Meca, todo vasco que se precie debe ir por lo menos una vez en la vida. Del mismo modo, todo amante del buen comer tiene en este blog su santuario.

  • joe, la verdad es que está todo, como tú dices, PARA LLORAR!!!!!!
    a ver si cuando el bolsillo lo permita pasamos por ahí.

  • Eso es empezar a lo grande. Felicidades y larga vida al nuevo sitio. Yo lo seguiré con devota atención. Besos.

  • endikario

    Toda la razón en cuanto a la lasaña de sardinas. La he comido varias veces cuando hemos ido de tertulia con el periódico al Jauregia y dan ganas hasta de comerse el plato

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