Recetas 10 abril, 2013 09:15

Receta fácil de croquetas caseras de pollo

No hay nada más rico en este mundo que unas buenas croquetas caseras. Esta receta tan ‘typical spanish’ gusta a grandes y pequeños y tiene innumerables ventajas. Se pueden hacer de casi cualquier cosa (como muestra, las mías de chipirón), se pueden preparar en grandes cantidades para congelar y tenerlas luego a mano para salir de un apuro, son fáciles de cocinar y vienen de vicio para dar salida a los restos de comida.

“Aquí no se tira nada”, repite casi a diario Arguiñano. En mi nueva recién estrenada independencia he decido hacer mía esta máxima y aquí os traigo unas deliciosas croquetas elaboradas a base de sobras de pollo al horno.

Ingredientes

  • Una cebolla
  • Dos huevos cocidos
  • Los restos del pollo (entre 250 a 300 gramos)
  • Una cuchara grande de mantequilla
  • 400 ml de leche entera
  • 6 cucharadas de harina de trigo
  • Pizca de sal
  • Nuez moscada
  • Pan rallado y huevo batido para rebozar
  • Un chorro de aceite de oliva
  • Aceite para freír

Elaboración

Como casi todo en esta vida (o por lo menos en mi cocina), comenzamos picando finamente la cebolla y dejándola pochar a fuego medio en un chorritillo de aceite de oliva. Si en este punto le ponéis un poco de sal a la cebolla, ésta sudará un poquito y se cocinará antes y con menos aceite. También ponemos a hervir los huevos en agua.

Croquetas de pollo

Mientras la cebolla se cocina, nos armamos de paciencia para conseguir rascar absolutamente toda la carne aprovechable del pollo de ayer. Después, la picamos finamente. Yo prefiero hacerlo a mano porque me gusta que se encuentren los tropezones en la croqueta, pero si queréis usar un robot de cocina en vuestras manos está.

Croquetas de pollo

Una vez que la cebolla esté lista, le añadimos la mantequilla para hacer la besamel. Cuando esté derretida, ponemos la harina y removemos bien. Dejamos que cocine un poco antes de añadir la leche para que la harina no esté cruda. Vamos agregando la leche poco a poco y removiendo hasta conseguir una besamel espesita y sin grumos. En este momento yo no me atreví a meter la barilla en la sartén nueva y cambié a todo correr el invento a una olla viejuna.

Croquetas de pollo

Si aún nos somos muy duchos en el arte de la besamel y nos salen grumos, siempre nos quedará el recurso de la minipimer para mandarlos al otro barrio en un plisplás. Cuando la salsa esté a nuestro gusto, añadimos el pollo y el huevo picado, un poco de nuez moscada y rectificamos de sal. Sí, está buenísima tal cual y dan ganas de comérsela a cucharadas, pero ¿no habíamos quedado que hacíamos croquetas?

Croquetas de pollo

Una vez que ya tenemos la masa preparada, el siguiente paso es extenderla en una bandeja alargada y no muy alta para que se enfríe y sea más manejable. Tapamos la bandeja con film transparente y la dejamos en la nevera, al menos, dos horas.

Croquetas de pollo

Y aquí llega la parte realmente divertida de cocinar croquetas caseras. ¡Moldearlas! Ya sabéis todos cómo va: cogemos un poco de masa, le damos la forma que más nos guste (cilindros, bolitas, cuadraditos si eres muy mañoso…), las pasamos primero por huevo batido y después por pan rallado y listas. 

Croquetas de pollo

Ahora las puedes freír directamente en abundante aceite o congelarlas para otro día. Tú decides. Quedarán algo tal que así.

Croquetas de pollo

 

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